
Ciugaro Escritora Peruana.
Mujer guerrera e invencible- eso somos…
Poco a poco va disminuyendo las sombrías mañanas de este tiempo duro, fuerte y terco que me lleva a doblegar la paz que Dios me da.
Me dejo seducir, por las cosas protervas e inútiles que a mi cabeza llegan como dardos del enemigo.
Suelo ver el ocaso como lo más oscuro, sin luna ni estrellas fugaces que me llenen de esperanza.
Suelo poner una manta en mi azotea en los veranos, y arregostarme mirando el cielo y contando cada figura que me muestra el firmamento, hay una cruz formada por estas luminosas que te muestran donde está el sur de mi vida.
Pero- pero hoy vi mi amanecer astuto. Había una neblina aun siendo verano ardiente, la bruma tenía casi un metro sobre mí, lo demás lo podía ver y cuando el alba toco la tierra, todo quedo despejado…
Las pruebas han sido duras, tan duras que hasta los huesos duelen, lo ojos no ven con claridad, la mente se cierra lógicamente porque no hay LUCIDEZ.
Y la esperanza le hablo a mi corazón enviada por una misiva de mi creador:
— ¿Acaso de mi mano te he soltado? — ¿Crees que los exámenes que has pasado no te harán más fuerte?
Yo… quede bañada en lágrimas entendiendo que no debo temer escondiéndome de nada. Sé que las victorias ya están ganadas pero es mi fe las que la limitan. Así que me empape de la pureza del amor del creador y dueño de mi alma. Limpio mis heridas me dijo con aquella voz protectora.
— “LEVÁNTATE
TU QUE DUERMES. TOMA TU LECHO Y SÍGUEME”
Estoy aquí otra vez con mi fe bien plantada, sin miedo ni temor. La mente renovada, pero sobre todo lista y reforzada para volver a la batalla de la vida.
Quien dice que su vida es muy feliz, aplaudo que así sea… pero una vida sin retos es como comer un platillo riquísimo sin sal que condimente.
Quisiera no tener batallas, pero sé que Dios tiene un propósito para cada uno, y cada prueba que pasamos es un escalón más hasta completar nuestro propósito en la tierra.
Ojo no una vida de sufrimiento, nunca- nunca tendré nada que reprochar a Dios, pues por mi libre albedrío, soy consciente de mis fallas, pero también hay una gran verdad: Todo aquel que persigue a los hijos del Rey supremo, tendrán su paga en doble manera.
He vuelto, estoy aquí y estoy:
¡DE PIE ANTE LO QUE VENGA!
Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan su tiempo.
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